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EFECTOS DE LA MORDEDURA DE

EFECTOS  DE LA MORDEDURA DE CULEBRA BASTARDA EN ADULTO SANO:

 UN CASO CONCRETO

El catálogo de serpientes presentes en nuestra región está compuesto por 8 especies: Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), culebra de escalera (Rhinechis scalaris), culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), culebra viperina (Natrix maura), culebra de collar (Natrix natrix), culebra lisa meridional (Coronella girondica), culebra de cogulla (Macroprotodon brevis) y víbora hocicuda (Vipera latasti).

Aunque es frecuente en nuestro medio considerar a todas las serpientes y culebras como animales peligrosos por su veneno, y multitud de leyendas y falsas creencias recaen sobre ellas, la realidad es completamente diferente. De las 8 especies solamente 3 producen veneno y pueden ser potencialmente peligrosas para el hombre en caso de que se produzca una picadura o mordedura.

 

A continuación especificamos la clasificación de las serpientes según el diseño de su dentadura y la presencia o ausencia de veneno.

 

Aglifos: Aquellos ofidios (serpientes) que no tienen un dispositivo inoculador de veneno, y toda su dentición tiene más o menos el mismo tamaño. Completamente inofensivos. Es el caso de las culebras de herradura, escalera, viperina, de collar y lisa meridional.

 

Opistoglifos: Aquellos ofidios que cuentan con colmillos acanalados y comunicados con glándulas productoras de veneno situados en la parte posterior del maxilar superior. No suelen ser peligrosos para el hombre, pues si llegan a morder es difícil que puedan clavar la dentadura completa. Por ejemplo la culebra bastarda y la de cogulla.

 

Solenoglifos: Serpientes que poseen un sofisticado y evolucionado sistema inoculador de veneno. Tienen largos colmillos acanalados situados en posición anterior y superior comunicados con glándulas productoras de veneno. Además, un eficaz conjunto de músculos ayudan a la inoculación directa del veneno durante la mordedura. Estos colmillos están plegados y se disparan cuando la serpiente abre la boca para atacar. Son las serpientes más peligrosas que podemos encontrar en nuestro entorno y están representadas en nuestra provincia por la víbora hocicuda.

 

El pasado 25 de agosto, el secretario de AHEMUR, sufrió por accidente la mordedura de una culebra bastarda. El animal de aproximadamente 150cm de longitud total, quedó atrapado en una malla metálica cuando trataba de acceder al interior de un gallinero. Al intentar liberarlo, el animal mordió en el lateral del primer dedo de la mano derecha a nuestro compañero. Las mordeduras de culebra bastarda se pueden considerar como algo excepcional, pues cuando se encuentran ante el hombre, su primera reacción es la de rápida huida (se trata del ofidio más rápido en tierra de los que viven en nuestro entorno).

Sólo en el caso de que el animal se encuentre acorralado y sea hostigado, reaccionará de forma violenta intentando morder. Estas ocasionales mordeduras no suelen tener más efecto que el del dolor provocado por sus lacerantes dientecillos, pues no llega a producirse la inyección de veneno, al estar situados en la zona posterior del maxilar superior los dientes que lo inoculan. En este caso concreto, la mordedura afectó de lleno al dedo, y ante la dificultad de retirar al animal sin provocar desgarros (los dientes actúan como anzuelos y es difícil retirarlos) o daños al animal, la mordedura se prolongó durante 5 minutos aproximadamente, por lo que se produjo la inoculación de cierta cantidad de veneno. Una vez que el animal fue liberado por la tesorera de AHEMUR tras cortar la malla metálica, el afectado acudió a un servicio de urgencias donde recibió el tratamiento adecuado en estos casos y que a continuación especificamos por parte de la Dra. Crespo Sánchez.

 

Al poco tiempo de producirse la mordedura, ya era evidente una cierta inflamación del dedo afecto.

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Dos horas después, el edema afectaba a la totalidad de la mano y se acompañaba de picor y parestesia (hormigueo y adormecimiento) causada por el componente neurotóxico del veneno. En ese momento el tratamiento aplicado consistió en corticosteroides y AINES (antiinflamatorios no esteroideos) por vía intramuscular, dosis de recuerdo de la vacuna difterotetánica y profilaxis antibiótica por vía oral.

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18 horas después la inflamación del miembro y la parestesia alcanzaron su máximo extensión. Aparecieron lesiones purpúricas producidas por la acción hemolítica y hemorrágica del veneno. A las 24 horas se aplicó una segunda dosis de corticosteroides por vía intramuscular. 

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A las 48 horas la inflamación había cedido casi en su totalidad y a las 72 horas desapareció por completo, aunque quedó una mancha en el lugar de la picadura, producto de una cierta necrosis muy localizada.

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Aunque los efectos de la picadura de una culebra bastarda varían en función del tamaño del animal, cantidad de veneno inoculado,  zona afectada, edad y estado físico de la persona afectada, sensibilidad individual al veneno (al igual que ocurre por ejemplo con las picaduras de mosquitos, escorpiones, abejas o avispas), este ejemplo concreto nos indica que en un adulto normal, sin problemas de alergias, los efectos no van más allá de un proceso inflamatorio local que cede sin problemas en 48-72 horas tras la aplicación de tratamiento sintomático.